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Art critic Critique d'art
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                         Denis St-Pierre, sculpteur

Art critic  by Joan Lluis Montane

Denis St. Pierre, irony, vindication and the ethnic.

 He combines sculpture of great format, with ethnic references to the Indians tribes, which long ago populated the vast territory of Canada, with elaborated sculptural productions on organic materials coming from wild animals, horns, bones, etc., in which he carves faces of natives, animals in allegorical references to nature.

Always there is an excuse in his sculptural conception to show with almost reinforcing tone the Canadian idiosyncrasy.

Tending to habitual vindications to find the synthesis and the substrate of a land which has been a great country, the cradle of natural freedom, understanding it as the passion for nature in their pure state:  maintaining the hunting traditions, fishing, preserving the indigenous cultures, being respectful with the extreme landscapes, cascades and the river like manna of the abundant sky.

Denis Saint Pierre is a sculptor that does not waste the tribute to a wild nature, to settlers who understood and continue understanding the Earth that saw them being born. There is no place for forgetfulness, for that reason he carves in animal bone or stone the iconographies of an attitude that today belong to the dominion of the history or books of adventures.

His is not a romantic vindication; he does not worry to fortify the legend woven around an extreme situation, of direct bonding with natural means, but to find the elaborated explanation more in one where it rests the slept soul, the great Manitou that follows among us. The animism, the facility to connect with the energy of another one, the way to mold the vision of the anecdote does not move away from the calm contemplation of nature, understood as promotion to a superior culture that we have not come to understand.

 His series of masks are more ironic, even though his group of sculptures with diverse references to power constitutes a certain political emblematic, that arises from its predisposition to be distanced of the established thing, to see in the way of the opposite, like active spectator with voice and vote, trying to affect aspects of the evident, that concern society as well to realities of the present marked by recent history in a country like Canada loaded of struggles and good standings before nature.

His sculptural technique varies according to the material that he uses, which is clear is that at any moment he studies with thoroughness the technical procedures, looking for perfection, the detail, using color to increase the appearance of a face that he wants to stand out, as well as intervening the surface of the organic material having fun with the description, showing marine, indigenous red deer, seals, wolves and other animals characteristic of a wild, rural, natural Canada, one in which the word freedom had a meaning very different from the present one.

He is direct, looking to express with determination the situation of wild animals, of their different attitudes and mutual coexistence, until the point that he reframes daily situations, with no intention of mystifying them, but expressing its modus vivendí.

 Denis St. Pierre is not a sculptor that looks for myths, but one that express its preferences, dignifying an indigenous culture and the animals that still today we can find in Canada. He flees from the topics, and does not look for the emblematic but to express the naturalness, which worries him, almost with a slight attitude of naiveté, a way so, that its action is fitted within the recovery of the quotidian without resorting to the social scheme, to the safe political attitude. Whereas, his different references to the established power are expressed with greater acidity, because it does not disguise his work, but surrounds it with irony, equips it with coherence, although he does not look to break schemes but to reaffirm situations that are very clear.

 His sculpture speaks of a wild Canada, its universal soul, which we have enjoyed through the reading of innumerable novels in which the protagonist always was the Indian or the animal, the hunter or the own idiosyncrasy of nature.

Joan Lluís Montané. From the International Association of Art Critics. Joan Lluis Montane   Translated by Alberto Cerritos.

 

In espanol

Denis St. Pierre, ironía, reivindicación y lo étnico

 Combina escultura de gran formato, con alusiones étnicas a las tribus indias que poblaron la basta superficie del Canadá antaño, con producciones escultóricas elaboradas sobre materiales orgánicos procedentes de animales salvajes, cornamentas, huesos, etc., en los que talla rostros de indígenas, animales y motivos alegóricos a la naturaleza.

Siempre hay una excusa en su concepción escultórica para mostrar con tono casi reivindicativo la idiosincrasia canadiense. Reivindicaciones habituales tendentes a hallar la síntesis y el sustrato de lo que fue ese gran país considerado como la cuna de la libertad natural, entendiendo como tal la pasión por la naturaleza en su estado puro y en mantener las tradiciones de caza, pesca, preservar las culturas indígenas y ser respetuoso con los paisajes extremos, las cascadas y el río como maná del cielo abundante.

Es un escultor que no desperdicia el homenaje a una naturaleza salvaje, a unos pobladores que entendieron y siguen entendiendo la tierra que les vio nacer. No hay lugar para el olvido, por eso talla en hueso de animal o en piedra las iconografías de una actitud o actitudes que hoy pertenecen al dominio de la historia o de los libros de aventuras.

No se trata de una reivindicación romántica, no se preocupa de fortalecer la leyenda tejida en torno a una situación extrema, de contacto directo con el medio natural, sino de hallar la explicación más elaborada en la que descansa el alma dormida, el gran Manitu que sigue entre nosotros.

El animismo, la facilidad de conectar con la energía otra, la forma de moldear la visión de la anécdota no le aleja de la serena contemplación de la naturaleza, entendida como fomento de una cultura superior que no hemos sabido entender.

Su serie de máscaras es más irónica, mientas que su grupo de esculturas con diversas alusiones al poder constituyen una cierta emblematicidad política, que surge de su predisposición a distanciarse de lo establecido, a verse en el camino de enfrente, como espectador activo, con voz y voto, procurando incidir en los aspectos más chispeantes o evidentes, que atañen a la sociedad y a una realidad como la actual marcada por la historia reciente en un país como Canadá cargado de luchas y de posicionamientos ante la naturaleza.

Su técnica escultórica varía según el material que emplee, lo que está claro es que estudia con detenimiento los procedimientos técnicos en todo momento, buscando la perfección, el detalle, empleando el color para aumentar la apariencia de un rostro que quiere resaltar o bien incide en la superficie del material orgánico para recrearse con la descripción, mostrando ciervos, focas, lobos marinos, indígenas y otros tipos característicos de un Canadá salvaje, rural, natural, en el que la palabra libertad tenía un significado muy distinto al actual.

Es directo, busca expresar con determinación la situación de los animales salvajes, de sus actitudes y convivencias diferentes, hasta el punto de recuadrar situaciones cotidianas, sin ánimo de mitificarlos, sino de expresar su ‘modus vivendi’.

No es un escultor que busque mitos, sino que expresa sus preferencias, enalteciendo una cultura indígena y animal que aún hoy en Canadá podemos encontrar, pero huye de los tópicos, no busca lo emblemático sino expresar la naturalidad de lo que le preocupa, casi con una ligera actitud de ingenuidad, de manera tal, que su acción se encuadra dentro de la recuperación de lo cotidiano sin recurrir a lo social, a la actitud política salvo en casos extremos. Mientras que, en sus diferentes alusiones al poder establecido, se expresa con mayor acidez, porque no disfraza su obra, sino que la envuelve con ironía, la dota de coherencia en sí misma, aunque no busca romper esquemas sino reafirmar posicionamientos que son muy claros.

Su escultura habla del Canadá salvaje, de alma universal, del que todos hemos gozado a través de innumerables novelas en las que el protagonista siempre era el indio o el animal, el cazador o bien la propia idiosincrasia de la naturaleza.

Joan Lluís Montané De la Asociación Internacional de Críticos de Arte Joan Lluis Montane

 

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